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Dalì e Neruda
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Due scelte rappresentative, forti...
e un viaggio dentro il fitto mistero dell'arte...


Dalì
(clicca sul Nome per l'approfondimento)

Neruda
(clicca sul Nome per l'approfondimento)
 

 Salvador Dalì - Girl with Curls (1926)

 

Salvador Dalì - Phantasmagoria (1929)

 

 

Salvador Dalí - Woman With The Garter

 

Salvador- Dalì --- Giraffe-

-IV-

 

Recordarás aquella quebrada caprichosa

a donde los aromas palpitantes treparon,

de cuando en cuando un pájaro vestido

con agua y lentitud: traje de invierno.

 

Recordarás los dones de la tierra:

irascible fragancia, barro de oro,

hierbas del matorral, locas raíces,

sortílegas espinas como espadas.

 

Recordarás el ramo que trajiste,

ramo de sombra y agua con silencio,

ramo como una piedra con espuma.

 

Y aquella vez fue como nunca y siempre:

vamos allí donde no espera nada

y hallamos todo lo que está esperando.

 

-V-

 

No te toque la noche ni el aire ni la aurora,

sólo la tierra, la virtud de los racimos,

las manzanas que crecen oyendo el agua pura,

el barro y las resinas de tu país fragante.

 

Desde Quinchamalí donde hicieron tus ojos

hasta tus pies creados para mí en la Frontera

eres la greda oscura que conozco:

en tus caderas toco de nuevo todo el trigo.

 

Tal vez tú no sabías, araucana,

que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos

mi corazón quedó recordando tu boca

 

y fui como un herido por las calles

hasta que comprendí que había encontrado,

amor, mi territorio de besos y volcanes.

 

-VI-

 

En los bosques, perdido, corté una rama oscura

y a los labios, sediento, levanté su susurro:

era tal vez la voz de la lluvia llorando,

una campana rota o un corazón cortado.

 

Algo que desde tan lejos me parecía

oculto gravemente, cubierto por la tierra,

un grito ensordecido por inmensos otoños,

por la entreabierta y húmeda tiniebla de las hojas.

 

Pero allí, despertando de los sueños del bosque,

la rama de avellano cantó bajo mi boca

y su errabundo olor trepó por mi criterio

 

como si me buscaran de pronto las raíces

que abandoné, la tierra perdida con mi infancia,

y me detuve herido por el aroma errante.

 

-VII-

 

"Vendrás conmigo" dije -- sin que nadie supiera

dónde y cómo latía mi estado doloroso,

y para mí no había clavel ni barcarola,

nada sino una herida por el amor abierta.

 

Repetí: ven conmigo, como si me muriera,

y nadie vio en mi boca la luna que sangraba,

nadie vio aquella sangre que subía al silencio.

Oh amor ahora olvidemos la estrella con espinas!

 

Por eso cuando oí que tu voz repetía

"Vendrás conmigo" -- fue como si desataras

dolor, amor, la furia del vino encarcelado

 

que desde su bodega sumergida subiera

y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama,

de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.

 

-VIII-

 

Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,

de día con arcilla, con trabajo, con fuego,

y aprisionada tienes la agilidad del aire,

si no fuera porque eres una semana de ámbar,

 

si no fuera porque eres el momento amarillo

en que el otoño sube por las enredaderas

y eres aún el pan que la luna fragante

elabora paseando su harina por el cielo,

 

oh, bienamada, yo no te amaría!

En tu abrazo yo abrazo lo que existe,

la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,

 

y todo vive para que yo viva:

sin ir tan lejos puedo verlo todo:

veo en tu vida todo lo viviente.

-IX-

 

Al golpe de la ola contra la piedra indócil

la claridad estalla y establece su rosa

y el círculo del mar se reduce a un racimo,

a una sola gota de sal azul que cae.

 

Oh radiante magnolia desatada en la espuma,

magnética viajera cuya muerte florece

y eternamente vuelve a ser y a no ser nada:

sal rota, deslumbrante movimiento marino.

 

Juntos tú y yo, amor mío, sellamos el silencio,

mientras destruye el mar sus constantes estatuas

y derrumba sus torres de arrebato y blancura,

 

porque en la trama de estos tejidos invisibles

del agua desbocada, de la incesante arena,

sostenemos la única y acosada ternura.

Dalì e Neruda
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